Sección Técnica de Química Sanitaria

El día 12 de Abril del año 2000 tuvo lugar la reconstitución de la Sección Técnica de Química Sanitaria. Una Sección que necesita un impulso dinamizador para afrontar los nuevos retos de nuestra profesión en los albores del siglo XXI. En esta reunión se planteó como OBJETIVO GENERAL el Apoyo, Defensa y Proyección Futura de la Química Sanitaria.

Una profesión histórica que surgió cuando fueron instalándose laboratorios dentro de los hospitales, en la última mitad del siglo XIX. Una profesión surgida del interés de los químicos por analizar y comprender la química de la vida, del compromiso que siempre han demostrado en el estudio de la salud y la enfermedad en el ser humano.

Una profesión cuya TIPOLOGÍA es amplia y diversa, dado que la componen desde algunos escasos compañeros que tienen un reconocimiento oficial por parte del Ministerio de Educación —como es el caso de los especialistas en Radiofísica—, hasta aquellos, mucho más numerosos, cuyo ejercicio no se encuentra respaldado por un título oficial —especialistas en Análisis Clínicos, Bioquímica Clínica, Microbiología y Parasitología, Radiofarmacia o Inmunología—.

Una profesión con una PROBLEMÁTICA COMPLEJA, dado que en ella conviven profesionales con plaza en propiedad en el INSALUD, profesionales interinos en el INSALUD, profesionales dueños o responsables de laboratorios clínicos en el ámbito privado o semipúblico, o simplemente trabajadores en esos mismos laboratorios; aunque todos ellos tienen un denominador común: ejercer como especialistas sin estar en posesión de un título oficial que les habilite en su profesión según la normativa vigente. De este modo, personas con responsabilidad en áreas sensibles de grandes hospitales, incluso formadores de otros especialistas que sí reciben la titulación pertinente al acabar la Residencia (léase médicos o farmacéuticos), carecen de la titulación necesaria.

Una profesión con una PROBLEMÁTICA SANGRANTE, ya que incluso aquellos compañeros que han obtenido la especialidad vía QIR —tras un examen a nivel nacional y una formación exactamente igual a la que recibe un médico o un farmacéutico— sin embargo, no reciben el Título Oficial del Ministerio de Educación.Una profesión, por lo tanto, con una PROBLEMÁTICA SIN RESOLVER.Una profesión cuya problemática sufren en sus carnes diariamente cientos de químicos, pero de manera solitaria, haciendo la guerra cada uno por su lado, con su competencia como única bandera.Una profesión que necesita dejar las tinieblas y salir a la luz, que necesita de la colaboración de todos los implicados y del apoyo de todos los químicos.Una profesión que requiere de todos nuestros esfuerzos, y dónde la Sección Técnica de Química Sanitaria de la Asociación de Químicos de Madrid pretende ser el aglutinante a través de la cual puedan canalizarse todas esas legítimas aspiraciones.

Sección técnica que apoyará, a través del Colegio de Químicos, la posibilidad de contratación para los responsables de laboratorios clínicos de un Seguro de Responsabilidad Civil colectivo.

Sección Técnica que potenciará la impugnación a través del servicio Jurídico del Colegio de todas aquellas convocatorias discriminantes para los químicos en el ámbito sanitario, y que colaborará estrechamente con el Consejo General de los Colegios de Químicos para que finalmente salga la ley que regule el acceso de los químicos a las especialidades sanitarias, y que éstas no sean cuatro — como en el actual sistema QIR —, ni tres, ni dos —como se ha llegado sugerir —, sino cinco: Análisis Clínicos, Bioquímica Clínica, Microbiología y Parasitología, Radiofarmacia e Inmunología.

Sección Técnica que pretende PROYECTAR hacia el futuro a nuestra profesión mediante la representación oficial en los diferentes foros de profesionales sanitarios, intentando incrementar el número de plazas QIR, sugiriendo la potenciación en las Facultades de asignaturas con contenido biológico, luchando por la ampliación de especialidades a corto plazo como la Inmunología o de la Genética a medio/largo plazo, estableciendo foros de debate sobre el futuro profesional, sobre la necesidad de potenciar la formación continuada y, además, contactar con el resto de colegios profesionales (médicos, farmacéuticos, biólogos, etc.) y asociaciones profesionales y sociedades científicas implicadas en el Laboratorio Clínico para poner en marcha un Congreso de Ciencias del Laboratorio Clínico en la Comunidad de Madrid que sea un foro de debate interdisciplinar.

Pero no quisiera acabar sin una referencia al hito del desciframiento del genoma humano, que siendo el texto químico donde se ocultan los secretos más profundos de la esencia humana, abre una nueva era en la lucha contra las enfermedades, reconociéndose como el arma estratégica del bienestar social del futuro inmediato. Futuro en el que debemos estar inmersos, ya que no puede renunciarse a lo básico, que no debe renunciarse a la química, que no debe renunciarse a la aportación de una ciencia y al conocimiento de unos profesionales que pueden aportar una visión molecular de la vida que tan importante será en el siglo XXI, como bien explica el Programa Nacional de Biomedicina.

Por lo tanto, nuestro propuesta final no es una propuesta conservadora basada en las aportaciones históricas que los químicos han realizado para el mejor conocimiento de las enfermedades desde mediados del siglo XIX, ni en los derechos adquiridos de muchos profesionales sin reconocimiento oficial, ni tan siquiera en la incoherencia de un sistema injusto como es el QIR. No, ésta es una propuesta hacia el futuro, una propuesta de las implicaciones que la química tiene en las ciencias de la vida y, más concretamente, en el área de la biomedicina.


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