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Qué es la Química para mí. Por José Ignacio
Ruiz, licenciado en Ciencias Químicas.
Parafraseando a Bécquer, la química eres tú. Descendiendo del terreno poético, realmente somos química, ya que en cualquier proceso vital interviene la química dado que es la ciencia que estudia las interacciones electrónicas entre los diferentes átomos de los que se compone la materia.
Generalmente, la química se suele dividir en diferentes ramas, así está la química inorgánica, la analítica, la química física, la orgánica, la química técnica o química industrial, la bioquímica, la metalurgia, y otras muchas etiquetas que, sin embargo, tienen todas una misma base en común.
Empezando por el principio, la química física comprende todo el bagaje teórico en el que se basa la química, desde las propiedades de los átomos, moléculas y agrupaciones de moléculas,
calculadas por diferentes procedimientos matemáticos a partir de la función de onda de las entidades antes
mencionadas, o bien obtenidas mediante ingeniosos métodos experimentales,
hasta cómo interaccionan entre ellas.
A continuación está la síntesis química, mediante la cual podemos obtener en el laboratorio cualquier molécula que podamos imaginar.
Realmente el campo es amplísimo, basta decir que una fórmula tan sencilla como
Pt(NH3)2Cl2 engloba dos moléculas diferentes. En la fórmula podemos cambiar cada uno de los hidrógenos unidos a cada nitrógeno por otro elemento o molécula. Asimismo podemos cambiar uno o los dos nitrógenos; los cloros también puede cambiarse. Por último podemos cambiar el platino.
Cada año por el procedimiento apuntado se diseñan y sintetizan miles de nuevos compuestos, tal como se puede constatar en el Chemical Abstracts, enciclopedia en la cual están recogidos resúmenes de cerca de 40.000 revistas, patentes, tesis y otros documentos desde 1907. Basta decir que actualmente tiene más de 24 millones de artículos diferentes y que el índice de un año son dos tomos de tamaño folio y 2500 páginas. El tamaño de la letra es comparable a la del diccionario de la Real Academia Española, o al de una Biblia.
Una vez sintetizado el compuesto es necesario analizarlo tanto de forma cualitativa como cuantitativa. Para ello se puede recurrir a procedimientos clásicos mediante reacciones químicas, o por métodos instrumentales como la espectroscopia de infrarrojo o la resonancia magnética nuclear. Si previamente hace falta separarlo, existen numerosas técnicas tanto tradicionales como son
la extracción o la precipitación, como los más modernos, en realidad las primeras experiencias datan de 1906, métodos cromatográficos. Un ejemplo de la técnicas analíticas, es el descubrimiento de los nuevos elementos, los cuales se sintetizan mediante reacciones nucleares de las que resultan unos pocos y efímeros átomos.
Después de la síntesis y el análisis de las propiedades de un compuesto, viene el estudio de la utilidad del mismo. De los cientos de miles de compuestos sintetizados hasta la fecha, en realidad, sólo unos miles dejan de ser curiosidades.
Pero ojo, la formula antes citada se corresponde con un compuesto de platino que se conoce desde mediados del siglo XIX, actualmente gracias a la curiosidad e imaginación de un físico en 1969, se utiliza con notable éxito en la curación de cánceres de testículos y pulmón con el nombre de cisplatino.
En el caso de que el producto sea útil, se requiere que se proyecten, construyan y hagan funcionar instalaciones para la producción industrial del compuesto.
No obstante, afortunadamente, no necesitamos obtener
la mayoría de los productos en el laboratorio, si no que nos basta con
obtener y/o transformar los materiales que nos ofrece nuestro planeta mediante
el diseño de los adecuados procesos físico-químicos.
Sin embargo, la naturaleza ya estaba allí
antes de nosotros, y, por ejemplo, como decía al principio, la vida es una sucesión de procesos químicos, que necesitamos estudiar para una mejor compresión del fenómeno y poder aplicarlo a la curación de enfermedades o la producción de alimentos. Ya nos gustaría poder obtener en el laboratorio, por ejemplo, algo remotamente parecido a la miel o al
vino.
Para terminar, baste indicar que los químicos nos dedicamos a la química. Espero que estas frases hayan podido responder a la pregunta inicial.
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